miércoles, 21 de octubre de 2026

Comunión con Dios: aprender a amar y dejarme amar









Uno de los temas de formación de la Fraternidad nos pide que reflexionemos sobre nuestra comunión con Dios. Me ha surgido esta reflexión, un poco larga, sobre mi experiencia de Dios.

domingo, 12 de julio de 2026

El oficio invisible


EL OFICIO INVISIBLE

¿Qué sostiene a un maestro después de cuarenta años en el aula? No los métodos, ni las leyes educativas, ni las plataformas digitales. Lo que me ha sostenido durante todo este tiempo es algo mucho más difícil de medir: la manera de mirar a cada alumno, la paciencia para esperar su momento, la memoria que guarda su historia, la esperanza que sigue creyendo cuando los resultados no llegan.

El oficio invisible es el librillo (35 páginas) que he escrito al término de cuarenta y siete años de magisterio en los Escolapios. No es un manual de pedagogía ni un libro de recetas educativas. Es una reflexión honesta y cercana sobre las realidades que nadie ve pero que lo sostienen todo: la mirada que reconoce a cada persona, el juicio que intenta ser justo, la memoria que resiste el olvido, el tiempo que no se puede apresurar, la espera que también educa y la esperanza que no abandona.

Lo he escrito para quien empieza a enseñar y quiere saber en qué se está embarcando. Para quien lleva años en el aula y necesita reencontrar el sentido de lo que hace. Y para cualquier persona que haya tenido un maestro que dejó huella y quiera entender por qué.

Porque el oficio de maestro nunca consistió únicamente en enseñar. Consistió, sobre todo, en acompañar.

No voy a escribirlo aquí porque es un texto muy largo, así que comparto el documento que he preparado en los enlaces que hay a continuación.

Espero que os guste leerlo y podáis compartir en los comentarios vuestras impresiones.

Gracias por adelantado.

Enlace al documento en formato pdf


Enlace al documento en formato epub
 (para libro electrónico)

domingo, 20 de septiembre de 2020

Hace 10 años ya.

Ya han pasado 10 años desde que la parca te arrancó de este mundo de la manera más cruel e inesperada. Dicen que el tiempo sana las heridas y es verdad. La ausencia física de las personas que amamos deviene en presencia resucitada cuando en el recuerdo -que es volver a pasar por el corazón- prevalecen los momentos más gloriosos de la persona amada, aquellos que nos arrancan una sonrisa o una lágrima de emoción.
Por eso hoy es un buen día para recordarte y sentir que sigues entre nosotros, en la herencia más pura que nos dejaste a lo largo de tu vida: tu alegría, tu generosidad, tu camaradería... y, sobre todo, tu hijo.